miércoles, 26 de septiembre de 2007

En las últimas.

Lema del día (o del año): Tengo que dejar de beber.

PREGUNTA: ¿CUANTOS LITROS DE CERVEZA PUEDE BEBERSE UN SER HUMANO EN CUATRO HORAS SIN ESTAR PARTICIPANDO EN NINGUNA COMPETICION?
Yo ayer llegué a cinco, creo (en realidad, perdí la cuenta por el tercero). Después de dormir seis horas, me he levantado borracho. Lo que son los cumpleaños y el animarse. Al final, termino en los centros de drogas, como si lo viera.
Os dejo, estoy de resaca.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Las mujeres de mi vida

Lema del día: Cuando creías que nadie superaría a Ripley, aparece Zoe Bell.

En mi vida ha habido muchas mujeres que me han marcado. Supongo que como a casi toda la humanidad en pleno. No soy tan distinto del resto del mundo, creo. Pero el perfil de esas mujeres ha ido cambiando a lo largo del tiempo. En cierto punto, para peor.

En mi dulce y tierna infancia, tenía debilidad por las malas. Y me refiero a las malas no de traviesas, sino de perversas. Mi ídolo infantil, Bruja Avería aparte, era Ángela Channing. Cada vez que puteaba a Maggie yo llegaba al borde del orgasmo. Las malas de las películas de Disney eran otras. Maléfica (aclaro, la bruja de La Bella Durmiente, y mi posible disfraz de carnaval para este año, que nadie me lo copie) es una de las mayores inspiraciones a lo largo de mi perturbada vida imaginaria. Igual que la bruja de Blancanieves, Cruela de Ville... Eramos niños, y yo estaba muy cabreado con el mundo en aquellos entonces (ahora también, en realidad, no se por qué cambiaron las tornas). Los hombres quedaban, por muy malos que fueran, como mafiosos cutres, con pocas neuronas, y mucha pistola. Las mujeres no eran fuertes, eran listas, y eso les daba un mayor poder diabólico. De mi relación con mi madre no hablaré en este blog, lo reservo para cuando me decida a psicoanalizarme, aunque no creo que lo haga nunca. Pero puede que tuviera algo que ver.

El poder vengarse de la humanidad que las había traicionado o, en el caso de la Channing, de poder vengarse de lo que le fueran a hacer en un futuro (venganza preventiva, llamaría Bush, que la imita con bastante menos talento) era algo con lo que me gustaba fantasear. Y ellas me ayudaban a ello. Por más que terminaran mal. Daba lo mismo. A mi no me iba a pasar eso, porque consistía en verlas, y aprender de sus errores.

Con el tiempo me fueron interesando las malas, pero de otra manera. La venganza estaba ahí, pero eran más patéticas. El ejemplo número uno sería Baby Jane. Quizá que alguien como Bette Davis fuera quien la interpretara tuviera también algo que ver. Pero lo cierto es que esa pobre chiquilla engañada por el mundo que se estaba vengando de él a mi me resulta entrañable. Por mucho que, todo hay que decirlo, mirándolo fríamente, de entrañable tenga más bien poco.

Y como estas tantas otras. Pero me fui haciendo mayor, y mis heroínas fueron cambiando. Todo se lo debo a Ripley. Yo siempre había sentido debilidad por Alien (el bicho, claro), y, como buen fan, fui a ver Alien Resurrection para darme cuenta de lo que me estaba perdiendo con Ripley. A la dureza habitual había añadido unas notas de sarcasmo y mala hostia en el actuar que la hacían un personaje inimitable, y, sobre todo, mi nuevo modelo de comportamiento, aunque fuera solo fantasmático. Ni siquiera Jackie Brown ni la Novia pudieron hacerle sombra durante años, por muy lista que fuera la primera y muy cabrona que fuera la segunda. De hecho, de Kill Bill siempre me quedaría con Elle Driver (y con ese abrigo que lleva al inicio de la primera parte), que tenía el punto elegante que a la Thurman le faltaba.

Pero en esto, que llega lo nuevo de Tarantino (lo se, me repito como el ajo), y, tras verla dos veces (uno es muy entusiasta para algunas cosas), me doy cuenta de que alguien se asemeja más a lo que yo quiero ser ahora. Yo ahora quiero ser Zoe Bell. Para alguien que siempre le tuvo miedo a los deportes de riesgo, esta afirmación puede resultar incoherente. Pero como es fantasmático... me lo permito. No solo es una bestia, sino que además se divierte como una enana, y tiene iniciativa y sentido del humor. A partir de ahora, y supongo que por mucho tiempo, es mi ídolo. Y, en cuanto encuentre una foto suya, la coloco para que todos podais idolatrarla. Teneis que ir a ver Death Proof. Es la puta hostia. Y la banda sonora ni os cuento. No tengo palabras. Estoy pensando ir a verla una tercera vez, pero en dos semanas, lo mismo es demasiado hasta para mi.

Tras escribir toda esta parrafada me estoy dando cuenta de que últimamente esto se está convirtiendo en un almacén de mis mayores mierdas. Pero bueno, puede que eso fuera lo que se pretendía desde el principio. Voy a buscar fotos de mi ídola.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Caótico Medem

Lema del día: La decepción ronda a sus anchas.

La última entrada era un avance. A pesar de que no sabía que esto sería así. Resulta que me llaman el otro día para quedar a comer, y aprovechar para ver la última de Médem, "Caótica Ana". Yo, aunque no había leído crítica alguna, sí había escuchado hablar bien de ella a alguna gente, y estaba esperanzado en que Médem volviera a sorprenderme y a gustarme como hacía años. No es que no me gustara Lucía y el sexo, pero no es lo que yo esperaba de él, y, sobre todo, no es una buena película, en general, por más que queramos salvarla. A Lucía la salvé, pero con Ana es imposible.

Me explico. Lo que a mi me gustaba de Médem, lo que me hacía llegar al éxtasis con el cine de Médem (y lo digo totalmente en serio) era esa especie de inmersión en lo etéreo, en lo no real, al que se llegaba desde lo terreno, la afectividad en susurros, la corporalidad dentro de lo poético... Todas esas cosas que han ido disminuyendo en intensidad en su cine hasta casi desaparecer en esta última. Decía el otro día que la bajada a lo terrenal de Médem me había jodido la vida, y no exageraba ni un ápice. El tener la oportunidad de dejarme llevar, aunque fuera de vez en cuando, con sus películas era una de las razones por las que no pegarse un tiro. Es verdad que ahora me dejo llevar, en general, y quizá por eso no lo necesito tanto, pero durante una época de mi vida, el cine era el único sitio donde me permitía volar. Y Médem era muy importante para eso.

A lo que vamos. Fui a ver Caótica Ana. Pues eso. Lo onírico de Médem (lo que todo el mundo aprecia) no es que Médem cuente sueños, es que los sueños se mezclen con lo real. De eso nada. Es una especie de mezcla de historia de detectives, de película oniroide, de realidad y ficción y fantasía... que se queda en eso, en un caos. Es todo un quiero y no puedo. No se sabe qué era, pero no consiguió lo que pretendía. Si se hace algo con sentido, debe tenerlo. Si no, no. Y en medio la guerra de Irak, el conflicto Saharahui... que no digo yo que no sean motivos/argumentos para hacer una película, pero, por favor, con algo de sentido. Lo mejor es el personaje de Bebe, con diferencia, que se dedica a hacer de ella misma, pero parece sacada de una película de Almodóvar. Nada se entiende, sobran la mitad de las imágenes, la mitad de los personajes, los diálogos son de baba (Médem nunca los hizo especialmente buenos, pero como lo que importaba no era eso...). Que me encantó, vamos.

Luego me dio por pensar que, lo mismo, con mi aburguesamiento, me había dejado de gustar el cine raro. Quiero comprar el fotogramas para leer lo mal que voy últimamente en el terreno intelectualoide. Pero creo que no es así. Me di cuenta de que yo, lo que quería en realidad, era que Medem hubiera hecho la segunda parte de Vacas (que es mi preferida) o de La ardilla roja. A partir de ahí, la cosa empezó a fluctuar.

Para resarcirme, salí de todo el universo medemiano, y ayer me tragué el montaje del director de Alien, el octavo pasajero (podría hablar aquí de como Ridley Scott es capaz de lo mejor y lo peor, pero bueno...). Unos amigos míos se cabrearon mucho cuando no fui a ver a otra amiga, recien parida, y me quedé viendo la película. Yo creo que es prácticamente ver lo mismo que un parto. Se trata de que hay un parásito que se ha aprovechado de un ser humano, sale al exterior dejando al ser humano hecho polvo, y luego, a medida que se va desarrollando, va dando mucho por culo. Si le quitamos el componente afectivo, y somos capaces de reconocer que todos hemos sido (y alguno sigue siendo) un parásito, la analogía es prácticamente perfecta. Pero es como cuando hablo de comprar niñas chinas. A todos los padres o los que aspiran a serlo se les comen los demonios, y comienzan a sacar las cosas de quicio. Y es que hay cosas para los que la gente no tiene sentido del humor. Claro que ellos piensan que el problema es mío...

En fin, que ya llegó por fin el disco nuevo de los planetas, que me encanta, y el de Iván Ferreiro, que también, aunque dura menos todavía que el primero, lo que ya era difícil. De ellos hablaré otro día. Ahora me voy a hacer la compra.

martes, 11 de septiembre de 2007

Fanatismos

Lema del día: Nada nunca es tan bueno como parece.

Yo siempre fui muy fan. Al fin y al cabo, ser fan es un estilo de vida. No veo, ni nunca vi, nada de malo en seguir a pies juntillas a alguien, siempre y cuando sea bueno, o siempre y cuando lo que haga/diga esté en relación con lo que cada uno sienta. El fanatismo se basa en que haya algo o alguien con quien uno se identifique, de un modo real o fantasmático, y sirva como espejo donde mirarse. No tiene nada que ver con el fenómeno fans. El ser tonto del culo no es nada admirable. Debe dirigirse a algo que destaque por algo que llegue a las tripas, por algo que llegue, en general. El problema es que, para que sirva en ese modo, el objeto debe ser real.

Para ser fan no valen los mitos. Y más cuando los mitos ya cayeron. De nada sirve que hayan existido, por poner un ejemplo, Hitchcock, Buñuel, Hawks, John Ford, Chaplin, Welles... Ya no están entre nosotros, y además, en mi caso, ni siquiera me sobrevivieron (a mi nacimiento, se entiende). El año que nací yo, no sabemos qué planetas reinarían, pero murieron Elvis, Groucho, Charles Chaplin... Todo hacía vaticinar que la cosa no iba a ir bien.

En lo musical casi ni quedan mitos. Los únicos los que murieron jóvenes y en trágicas circunstancias. Janis seguirá en el recuerdo, Jimmy Hendrix sólo es tan bueno por su vida y muerte... y así ... Los supuestos míticos ya no lo son. Para mi nunca lo fueron.
Los Beatles se habían disuelto y se dedicaban a ir haciendo el ridículo. John Lennon tuvo el mal gusto de ser asesinado justo el día que yo cumplía tres años, y todo gracias a haberse liado con la japonesa hijadeputa, y dedicarse a hacer el payaso públicamente. Paul McCartney se convirtió en aspirante a protagonizar un episodio de cambio radical, aparte de hacer canciones pegajosas que nadie recordará. Harrison nunca se supo donde estaba ni de dónde había salido, y Ringo siempre fue un poco friki.
De los Rolling qué decir. Ya han pasado por todos los centros de desintoxicación de este planeta. Ahora esperan que abran uno en Marte, para inaugurarlo. Se caen de cocoteros, se lían con modelos que les sacan la cabeza (y los billetes)... Otros que no han parado de hacer el ridículo.
Los Clash siguen por ahí, por lo visto, aunque viviendo de las rentas...
Los Sex Pistols nacieron y murieron con mi nacimiento. Gracias a Sid Vicious están donde están, porque si es por el señor Rotten, no pararíamos de reírnos de ellos... y así hasta el infinito, y más allá.

Con lo que los mitos que podían haberse convertido en fanables (míos) no sirvieron nunca. Me dediqué a ser fan de todo lo que oliera a medio raro (que es lo que yo quiero ser en la vida) e intelectualoide. El problema es que, como bien han demostrado todos aquellos a los que durante mi infancia y juventud declaré amor eterno, no se puede confiar en nadie. Alaska ha hecho un último disco que es para enterrarlo (junto con su marido, cómo se puede ser más patético), Sabina se vendió al vil metal, Extremo sólo saca recopilatorios, Blur fue desmenbrándose hasta quedar en nada, Pulp desapareció de la faz de la tierra, Fito lleva tres discos haciendo el mismo, el Lichis ya no sabe lo que hacer (por mucho que todo lo que haga me guste), María Jiménez no está sobria desde hace años, Aretha volvió para cavar su propia tumba, todos los grupos de los ochenta demostraron que no daban más que lo que daban, Bumbury cada vez se parece más a una caricatura de si mismo,... Tan sólo me quedan Los Planetas, pero últimamente también estoy crítico con ellos, y las canciones instrumentales no las escucho. The Strokes, Franz Ferdinand, The White Stripes, son buenos, pero... caeran. Afortunadamente siempre nos quedará Rosendo, que, como sigue haciendo lo mismo, exactamente lo mismo, veinte años después...

En el cine poco más o menos. Lynch no para de resucitar... tras cagarla (¿A alguien le gusta la película sobre Twin Peaks?), Kieslosky, antes de morir, ya se repetía más que el ajo, Almodóvar se endiosó, empezó a autohomenajearse, y yo lo abandoné tras Todo sobre mi madre, Berlanga rodó Paris-Tombuctú para que yo pudiera cargármelo, Cronenberg es otro que no para de repetirse (por mucho que haga películas espléndidas), Médem bajó de lo etéreo y me jodió la vida, Bajo-Ulloa rodó Airbag, Egoyam es tan raro que sólo se lo puede ver en filmotecas, Won Kar Wai cuando no apasiona, aburre, Ang Lee se vendió a Hollywood tras rodar una de las mejores películas de los noventa (La Tormenta de Hielo), y de Zang Yimou mejor no hablo porque puedo reventar.

Todo esto viene porque mis fanatismos han ido cayendo a marchas forzadas. Prácticamente los únicos a los que les sigo debiendo lealtad son Álex de la Iglesia, Woody Allen y Quentin Tarantino. Pero a estas alturas tampoco soy fan de ninguno de los tres. De la Iglesia es un poco megalómano, Allen también se repite mucho (hacer una obra maestra anual durante 40 años seguidos es complicado, pero eso de plagiarse a uno mismo...) y Tarantino... El otro día vi Death Proof. Se la recomiendo a todo el que quiera pasárselo bomba en un cine. Cualquiera que se imagine algo parecido a Planet Terror que no vaya. Es una película tarantiniana pura. Poca, pero espléndida, acción, y mucho hablar sobre el cielo, el mar, las estrellas, la televisión, los comics, la música... Y no llega a las dos horas. Resalto esto último porque, uno ha dejado de ser fan, pero es entusiasta. Tras ver Death Proof me dio por recuperar todo lo que ha hecho Tarantino y tragármelo. Sigo creyendo que Reservoir dogs es su mejor película, con mucho, por más que me pueda poner verde cualquier crítico. Y es su mejor película porque controla el tiempo. El problema de Tarantino es el tiempo. Y es que no tiene medida. Si que es cierto que yo no quitaría ninguna escena de ninguna película suya, pero, reconozcamoslo, Pulp Fiction funcionaría mucho mejor con media hora menos de metraje, o como tres películas independientes, Jackie Brown sería una obra maestra si no fuera porque le sobran, como mínimo, veinticinco minutos, y Kill Bill podía haber durado hora y media (ambos volúmenes juntos). Pero a Tarantino le gusta que disfrutemos de lo que es capaz de dar. Quizá sería bueno aconsejarle que, en vez de hacer cinco películas en dieciseis años, podía, como Woody, rodar anualmente, pero, por favor, de forma que no terminara agobiando.

Para el resto de los descubrimientos llegué tarde para hacerme fan (Haneke, Kim Ki Duk y la mitad del cine coreano, Haynes, Arcand...),aunque todavía sigo siendo entusiasta cada vez que descubro algo que me emociona de un modo u otro. Pero los fanatismos, ese espejo donde me miraba y me reconocía y me identificaba, me han ido abandonando. Lo que era una forma de vida se ha convertido en algo del pasado. Y lo peor de todo es que no lo hecho nada de menos, y no es resignación. Me he dado cuenta de que no los necesito.

Será que estoy mayor.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Reencuentros

Lema del día: No te olvides nunca la insulina en el bolso.

La última boda del año (la última a la que pienso ir, por si acaso llueven más invitaciones) ha dado para mucho. Ya he dicho que no voy a dar crónicas de las mismas, pero el fin de semana dio para más de lo que esperaba.

En realidad, cuando iba el viernes camino del aeropuerto, se me ocurrió que podría hablar de mi debilidad por los uniformes (uno es muy mariquita para ciertas cosas). Pero como contar fantasías sexuales de como me podrían sodomizar una pareja de guardias civiles buenorros puede escandalizar a los amigos puris, por mucho que los conceptos "guardias civiles" y "buenorros" sean, salvo honrosas excepciones, casi antagónicos, he decidido hacer otra cosa.

La culpa la han tenido los amiguitos, que, por fin, son lo único que me queda en Sevilla (aunque alguno esté en la playa). Tras meses sin saber nada de nadie, que es mi motus operandi habitual, como todos sabéis, me he vuelto a reencontrar con mucha gente, y he cometido muchos excesos (algunos de ellos muy socorridos y muy necesarios), que es lo que me pasa siempre que la afectividad se desparrama. Lo de la insulina no es coña. El nivel de endulzamiento generalizado era para el empacho continuo. Afortunadamente hay escapatorias para no estar teniendo que escuchar cosas bonitas de uno mismo, cosa que a mi me pone muy nervioso, por mucho que todo lo bueno que se diga de mi sea verdad, todos sois conscientes de ello. He llegado a la conclusión de que si no estoy bueno no es por vagancia, sino porque sería injusto para el resto de la humanidad. Hay que dejar algo para los demás.

Me he dado cuenta de que cada uno tenemos maneras distintas de hacernos mayores. Mientras algunos aprovechamos para hacer todo lo que no hicimos en la adolescencia (como dicen en South Park, hay un sitio y un lugar para todo, y eso es en la universidad), otros se vuelven bastante más tiernos con el consiguiente aumento de pegajosidad en el entorno. Me sigue sorprendiendo que haya determinada gente que se emocione, tanto tiempo después, porque estés lejos. Yo ya volví a chaparme, y me molesta la catarsis en general, y más si tiene que ver conmigo en particular. Así que salgo huyendo.

Hay gente que no he podido ver, por aquello de las vacaciones, y no se si alegrarme, porque no hubiera tenido estómago para tanto dulce. Sabéis mis teléfonos, algunos de mis correos... así que podéis dar señales de vida cuando queráis...

Lucía y Santi me aconsejaron que hiciera una revisión de grupos-cantantes que hubiera que conocer por algún motivo u otro. Es una de las cosas que tengo pendiente para estos días de paz y tranquilidad sin bodorrios a la vista. Pero primero tengo que repasar para no dejarme nada que conozca. Si sabéis de grupos interesantes, en el sentido de divertidos, cachondeables, frikis... me lo mandáis al mail, por favor, para poder hacer la selección completa.

No se quien me sugirió también algo, que no recuerdo. Así que se aceptan sugerencias sobre lo que hablar. Las fantasías sexuales con los guardias civiles no pienso escribirlas aquí, aviso.

A todos los que sabéis que os las tengo que dar, muchas gracias por todo.

Dios!!!!!! Lo que habéis conseguido. Os odio.