lunes, 28 de enero de 2008

He vuelto (II)

Lema del día: A Pepito de vacaciones, por favor.

Como ya ha dicho alguien en un comentario, alguien que no se quién es, y que ha hecho que me ponga un poco parana, aunque pretendía ser yo el primero en contarlo, he vuelto a fumar, aunque ahora oficialmente. Empecé ayer. Oficialmente digo porque en los últimos días, aprovechando que no había parado de salir y que tuve una guardia en la que, por decisión propia, estuve más solo que la una y, esto ajeno a mi persona, no paré de tener marrones, llevaba fumando desde el jueves. Pero cuando decidí oficialmente que había vuelto fue ayer. No estaba de Dios en estos momentos. Es lo que tiene dejar de fumar cuando no se tienen ganas de dejarlo, está el carnaval de por medio, y uno tiene cuerpo de jota. Otra vez será.
El tratamiento, para el beneficio de mi salud, lo dejé hace ya una semana. Y no es por lo maniforme, que todavía me dura y me temo que no tiene que ver con eso, sino porque me daban unas fatiguitas que me tiraba todo el día provocado. [Explicaciones sobre argot canario en otros capítulos].
¡Que viva Darek!

lunes, 14 de enero de 2008

Dejándolo.

Lema del día: Las cosas se echan de menos, sobre todo cuando no se quiere.

Hace ya ocho días (ahora mismo) que abandoné el pernicioso hábito tabáquico (aunque reconozco que el sábado, que tuve comida, y posterior borrachera, en casa, piqué uno, todo hay que decirlo), y todavía no noto mejoría. Salvo porque he adelgazado, gracias a un tratamiento que me pone como una moto, a que estoy controlando la comida y a que he vuelto al gimnasio, no he notado nada más. Sólo lo mismo de siempre. Los amigos que se preocupan de que fumes o no tanto como si lo estuvieran dejando ellos. Creo que ya he escuchado en alguna ocasión esa funesta frase de "Con lo que te está costando..." Precisamente, al que le cuesta es a mi, así que el responsables soy yo, y ya soy mayorcito para decidir lo que hago, me parece a mi.
Salvo eso, muchas cosas a la vista. He empezado a ordenar por fin mi vida, justo cuando tengo tantos planes que no tengo tiempo. Hoy he ido al gimnasio a que me digan lo gordo que estoy, y que lo hago porque me da la gana, porque como tengo un título que dice que soy licenciado en medicina (y cirugía) debería ser un modelo a seguir o algo así se creeran los muy imbéciles...
Me quiero apuntar a clases de varias cosas, estoy esperando la vuelta de algunos para empezar a jugar al tenis, no paro en casa, he vuelto a celebrar comidas, mi líbido sube (más), y comienzo a tomar cartas en el asunto, y he ido a Ikea para redecorar mis armarios. Además tenemos que empezar con los disfraces de carnaval... ¡¡¡¡Qué estréssssssssssssssssssssssssss!!!
Pues eso, que termino esto y me voy a jugar a la Play, que estoy enganchadito con el Need for Speed. Y es que uno es básicamente adicto, no se si lo dije alguna vez. ¿Terminaré de ordenar mi vida en algún momento? Eso, nunca lo sabremos.

lunes, 7 de enero de 2008

Otro año más.

Lema del día: Dios aprieta, ahoga, y si puede, revienta.

El nuevo año empieza con cambios. El fundamental es que he dejado de fumar. Llevo oficialmente casi 20 horas sin encender un cigarro. En parte gracias a un tratamiento que comencé hace dos semanas, cuando estaba bastante más convencido de dejar el tabaco que ahora, pero con lo que cuesta, por lo menos intentarlo.
Pero como uno es básicamente adicto, tiene que ser, adicto a algo en la vida, ya lo he sustituido. Yo se que sería mucho más sano ser adicto al sexo, lo sé, pero el problema de no tener a mano con quien hace que se recurra a lo más fácil. Y yo me compré la Play 3 hace dos semanas. Resultado: Estoy enganchadísimo, ahora mismo, al Need for Speed. Cuando lo termine, si es que no me pongo a batir records, tengo tres más. Mañana empiezo a ir al gimnasio. Tengo que hacer la ensalada de pasta. Y quiero empezar con el tenis...
Qué asco de nuevos propósitos para el nuevo año. ¿Por qué no puede quedarse todo como estaba?
P.D.: Inexplicablemente, los Reyes Magos no me han traído al fontanero de Mujeres Desesperadas, ni ningún sucedáneo ni nada, que con eso me conformaba. Para el único cambio que me apetecía.